Juventud y primeras obras
En esta época frecuentó activamente a los poetas de su generación que permanecen en España, en torno a la
Residencia de Estudiantes:
Jorge Guillén,
Pedro Salinas,
Gerardo Diego,
Dámaso Alonso,
Rafael Alberti, y sobre todo
Buñuel y
Dalí, a quien después le dedicó la
Oda a Salvador Dalí. El pintor, por su parte, pintó los decorados del primer drama del granadino:
Mariana Pineda. En
1928 publicó la revista literaria
Gallo, de la cual salieron solamente dos números.
En
1929 marchó a
Nueva York. Para entonces se habían publicado, además de los antes mencionados, sus libros
Canciones (1927) y
Primer romancero gitano (1928). Esta última es su obra más popular y accesible. A García le molestaba mucho que el público lo viera como
gitano.
La Segunda República y «La barraca»
En
1933 viajó a la
Argentina de la
Década Infame para promover la puesta en escena de algunas de sus obras por la compañía teatral de
Lola Membrives y para dictar una serie de conferencias, siendo su estancia un éxito: a manera de ejemplo, su puesta de
La dama boba —durante años olvidada, descubierta, editada y reeditada por la Universidad de La Rioja —, de
Lope de Vega, atrajo a más de sesenta mil personas. Co-fundador el
11 de febrero de
1933 de la
Asociación de Amigos de la Unión Soviética, creada en unos tiempos en que la
derecha sostenía un tono condenatorio en relación a los relatos sobre las conquistas y los problemas del
socialismo en la
URSS. Entre este año y
1936 escribió
Diván de Tamarit,
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, que conmovió al mundo hispano,
La casa de Bernarda Alba y trabajaba ya en
La destrucción de Sodoma cuando estalló la
Guerra Civil española.
Guerra Civil y asesinato
Colombia y
México, cuyos embajadores previeron que el poeta pudiera ser víctima de un atentado debido a su puesto de funcionario de la República, le ofrecieron el
exilio, pero Lorca rechazó las ofertas y se dirigió a su casa en
Granada para pasar el verano.
En esos momentos políticos alguien le preguntó sobre su preferencia política y él manifestó que se sentía a su vez católico, comunista, anarquista, libertario, tradicionalista y monárquico. De hecho nunca se afilió a ninguna de las facciones políticas y jamás discriminó o se distanció de ninguno de sus amigos, por ninguna cuestión política. Tuvo una gran amistad con el líder y fundador de la
Falange Española,
José Antonio Primo de Rivera, muy aficionado a la poesía.
Obra
El universo lorquiano se define por un palpable sistematismo: la poesía, el drama y la prosa se alimentan de obsesiones -amor, deseo, esterilidad- y de claves estilísticas constantes. La variedad de formas y tonalidades nunca atenta contra esa unidad cuya cuestión central es la frustración.
Estilo
Los símbolos: de acuerdo con su gusto por los elementos tradicionales, Lorca utiliza frecuentemente símbolos en su poesía. Se refieren muy frecuentemente a la muerte aunque, dependiendo del contexto, los matices varían bastante. Son símbolos centrales en Lorca:
- La luna: es el símbolo más frecuente en Lorca. Su significación más frecuente es la de muerte, pero también puede simbolizar el erotismo, la fecundidad, la esterilidad o la belleza.
- El agua: cuando corre, es símbolo de vitalidad. Cuando está estancada, representa la muerte.
- La sangre: representa la vida y, derramada, es la muerte. Simboliza también lo fecundo, lo sexual.
- El caballo (y su jinete): está muy presente en toda su obra, portando siempre valores de muerte, aunque también representa la vida y el erotismo masculino.
- Las hierbas: su valor dominante, aunque no único, es el de ser símbolos de la muerte.
- Los metales: también su valor dominante es la muerte. Los metales aparecen bajo la forma de armas blancas, que conllevan siempre tragedia.
La metáfora: es el procedimiento retórico central de su estilo. Bajo la influencia de
Góngora, Lorca maneja metáforas muy arriesgadas: la distancia entre el término real y el imaginario es considerable. En ocasiones, usa directamente la metáfora pura. Sin embargo, a diferencia de Góngora, Lorca es un poeta
conceptista, en el sentido de que su poesía se caracteriza por una gran condensación expresiva y de contenidos, además de frecuentes
elipsis. Las metáforas lorquianas relacionan elementos opuestos de la realidad, transmiten efectos sensoriales entremezclados, etc.
El
neopopularismo: aunque Lorca asimila sin problemas las novedades literarias, su obra está plagada de elementos tradicionales que, por lo demás, demuestran su inmensa cultura literaria. La
música y los
cantos tradicionales son presencias constantes en su poesía. No obstante, desde un punto de vista formal no es un poeta que muestre una gran variedad de formas tradicionales; sin embargo, profundiza en las constantes del espíritu tradicional de su tierra y de la gente: el desgarro amoroso, la valentía, la melancolía y la pasión.
Poesía
La obra poética de Lorca constituye una de las cimas de la poesía de la
Generación del 27 y de toda la
literatura española. La poesía lorquiana es el reflejo de un sentimiento trágico de la vida, y está vinculada a distintos autores, tradiciones y corrientes literarias. En esta poesía conviven la
tradición popular y la culta. Aunque es difícil establecer épocas en la poética de Lorca, algunos críticos diferencian dos etapas: una de juventud y otra de plenitud.