domingo, 6 de noviembre de 2011

Literatura Contemporanea

Literatura española anterior a la Guerra Civil

La literatura española contemporánea (siglos XX y XXI), suele dividirse, por la trascendencia de la contienda en el periodo anterior a la Guerra Civil y en el posterior y hasta nuestros días.

La lírica española anterior a 1936

El primer nuevo movimiento deportivo de la literatura española del siglo XX es el Modernismo, creado por Rubén Darío en Hispanoamérica. El desgaste del lenguaje modernista hizo que surgiesen críticos y detractores desde su mismo seno, como es el caso de Antonio Machado yJuan Ramón Jiménez (quien busca una depuración del simbolismo y un alejamiento del preciosismo. La palabra clave será pureza, la cual, según la poética juanramoniana, es tanto como desnudez: economía de medios, un extremado rigor en la construcción del poema).
Las vanguardias españolas ocupan un espacio paralelo al anterior, cuando no compartido. La recepción de la vanguardia en España es un fenómeno bastante inmediato. Ya en 1909, la revista Prometeo publica el manifiesto futurista del italiano Marinetti. En la misma revista,Gómez de la Serna publica «El concepto de la nueva literatura», que bien puede considerarse como la primera manifestación original de esta tendencia.

Los rasgos que caracterizan ese nuevo espíritu son:
  1. la asunción de los nuevos inventos,
  2. la integración de las artes,
  3. la indistinción entre vida y literatura,
  4. las rupturas lógicas o la libertad formal.
Hacia 1923 el impulso renovador de las vanguardias ultraísta y creacionista -movimientos pioneros de la vanguardia española- comienza a flaquear y los escritores tientan caminos nuevos. Quien mejor definirá esos valores literarios emergentes es José Ortega y Gasset, personalidad de considerable influjo en el panorama literario español. Su estudio La deshumanización del arte (1925), es fundamental para comprender las ideas estéticas de esa década. El nuevo arte, según este pensador, tiende a considerarse como juego y nada más. En ese sentido, el nuevo arte sí es «puro», en cuanto «deshumanizado», y también es necesariamente minoritario e impopular. La importancia del factor estético hará que se use mucho la metáfora.
La Generación de 1927 no ofrece poéticas explícitas como tal grupo. En los comienzos, la poética de estos autores tiene mucho de voluntad integradora:
  1. lenguaje renovador, de raíz vanguardista y centrado en la imagen;
  2. adscripción a la llamada «deshumanización» o «poesía pura»;
  3. rigor constructivo;
  4. consciente asunción de la tradición propia, que españoliza el lenguaje cosmopolita de las vanguardias. En especial, el delsurrealismo. De hecho, a lo que más contribuye el surrealismo español -desde el punto de vista histórico- es al cambio de rumbo de la lírica española desde la búsqueda de la pureza hacia una pretendida impureza y «rehumanización»; cambio que se realiza a finales de los veinte y comienzos de los treinta, en pleno tránsito hacia fórmulas republicanas.
La rebelión militar y el estallido de la guerra civil española conducirán la poesía a un terreno donde la misma idea de pureza parecería un sarcasmo. Como es lógico, predomina la literatura de tendencia y agitación en ambos bandos en conflicto.

Literatura española posterior a la Guerra Civil

La lírica española después de 1939

Si, en 1927, Góngora era erigido estandarte de los nuevos poetas durante el tricentenario de su muerte, en 1936, el centenario de la muerte de Garcilaso de la Vega supondrá el cambio hacia el nuevo gusto. De ahí que se hable de «garcilasismo»: una corriente poética que lo toma como modelo para la recuperación de formas clásicas —como el soneto— y excusa para una temática fascista basada en el Amor, Dios o el Imperio, que choca radicalmente con la realidad española del momento.
1944 es un año que marcará una inflexión en este escenario de cartón piedra, y ello por Hijos de la ira (1944), de Dámaso Alonso, que cataliza todo el malestar acumulado y abre una vía para la manifestación de lo que aún no se puede nombrar sencillamente. La reacción antigarcilasista se basa en una estética de confrontación indirecta: frente al neoclasicismo, la libertad formal; frente al triunfalismo, la duda o el dolor; frente a la retórica clerical, el diálogo con un Dios conflictivo. Estas corrientes existenciales se encontrarán en las revistasEspadaña (León, 1944), en torno a Victoriano Crémer y Eugenio de NoraCorcel (Valencia, 1942) o Proel (Santander, 1944).
Hay excepciones en ese panorama mayoritariamente realista y existencial:
  1. El fenómeno de la vanguardia postista, con su revista Postismo, cuya primera etapa va de 1945 a 1949. El postismo recupera el gusto por el juego, consustancial a la vanguardia, en torno a los nombres de Carlos Edmundo de Ory, Eduardo Chicharro o Ángel Crespo.
  2. La prolongación de un cierto surrealismo explícito, de la mano de Juan Eduardo Cirlot y Sombra del Paraíso, de Vicente Aleixandre.
  3. El grupo de la revista Cántico, de Córdoba, cuya primera etapa irá de 1947 a 1949, en el cual se da una reivindicación del Sur y la Belleza muy deudora del modernismo, o bien la recuperación —también a contracorriente del ambiente literario dominante— de la imagen y lo sensual de la poética del 27, concretamente de Luis Cernuda.
La década de los 50 trae consigo el auge de la poesía social, que busca profundizar en la estética realista con un sesgo marcadamente de izquierda. Característica es la creencia en la poesía como «instrumento, entre otros, para transformar el mundo» (tal como escribía Gabriel Celaya) y como comunicación, algo que va a teorizar Carlos Bousoño, a partir de ideas de Aleixandre. Otros autores de esta generación sonJosé Hierro y Ángel González.



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